Como ya os dije en la entrada anterior, el análisis de sangre y orina me dio unos valores de glucosa bastante más altos de lo normal. El doctor observó esos valores y me dijo que claramente se trataba de un debut diabético y que debía presentarme en el hospital cuanto antes para que me tuvieran en observación y me hicieran más pruebas al respecto.
Después de una larga e intensa mañana tumbado en la cama del hospital (y con el cuerpo hecho una regadera por los continuos pinchazos de las enfermeras que me atendían), me dieron el alta con la condición de que, a partir de entonces, mi dieta sería la propia de un diabético (nada de azúcar y limitando los hidratos de carbono), y de que todos los días debía pincharme insulina. Pues na'.
Al día siguiente fui al endocrino y el sabio hombre me confirmó por 3ª vez que sí, que tenía diabetes, y también me dijo que debería controlar mi nivel de glucosa en sangre unas 3 veces al día: antes del desayuno, antes de comer y antes de cenar, y así ver cómo reaccionaba ante ciertos alimentos y si la insulina hacía efecto o no.
Desde que vi los resultados del primer análisis he estado controlando bastante mi alimentación y no he tomado nada que llevara azúcar (bollos, chocolate, refrescos y demás pringues), y reconozco que lo he notado muchísimo tanto física como mentalmente: he recuperado vista, ya no meo tanto como antes y me siento mucho más ligero. ¡Va a ser verdad eso de que el azúcar es veneno! Pero un veneno muy dulce y que echo de menos :'(
De momento, mis glucometrías oscilan los 150mg/dL por la mañana y los 200-250mg/dL al mediodía y por las noches, antes del pinchazo de insulina. Los valores siguen siendo bastante altos: más bajos que los del primer análisis, eso sí... Pero altos teniendo en cuenta que deberían estar entre 70-110mg/dL.
En un principio solo tenía que pincharme una vez al día con insulina de acción lenta, pero viendo los valores de las glucometrías el endocrino decidió subirme la dosis a dos pinchazos por día para mantener la glucosa más equilibrada.
La cuestión es que así fue como descubrí que, además de misofonía y ASMR, también padecía diabetes.
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